Los testimonios son uno de los elementos de prueba e investigación más importantes del sistema de justicia. En ocasiones, incluso el único elemento disponible, dado que muchos tipos delictivos se caracterizan por la falta de evidencias físicas. Así, una declaración o una identificación pueden convertirse en los únicos argumentos para probar unos hechos a partir de los cuales dictar sentencia. Pero cuando hablamos de los testimonios, multitud de preguntas nos vienen a la cabeza: - ¿suelen ser exactos los testigos en sus declaraciones?, - ¿qué tipo de errores cometen?, - ¿qué afecta a sus testimonios?, - ¿es más exacto un testigo que afirma estar seguro de lo que dice que uno que duda?,
- ¿cómo podemos obtener una declaración sin errores?, - ¿existen los detectores de mentiras?, - ¿si varios testigos están de acuerdo en un detalle en contra de otro testigo, por ser mayoría significa que el último está equivocado o miente? - ¿por qué un testigo puede «recordar» un hecho que nunca sucedió y estar convencido de que fue así?, - ¿son fiables los testigos infantiles?, - ¿puede una víctima haber olvidado completamente una agresión de cuando era niño y recordarlo de pronto muchos años después?, - ¿cómo es posible que varios testigos identifiquen a una persona como autor de un delito y todos se equivoquen?, - ¿cómo podemos saber si una rueda de reconocimiento está bien construida?
A estas y otras preguntas se trata de dar respuesta, fruto de muchos años de trabajo en el área aplicada de la psicología forense experimental y de la investigación en la psicología de los procesos cognitivos básicos (memoria, percepción y atención).


